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Geopolítica

Sinécdoque nixoniana


 |  Arnulfo

MINI ENSAYOS HENAN CAZZANIGA ENERO 2026 3 8

Por Hernán Cazzaniga

En el artículo anterior hablé veraniegamente de la era Nixon que culmina. La idea globaliza los dramas nacionales de países como Argentina y Venezuela a lo largo de estos 50 años de neoliberalismo.  En cierto modo, en el recorrido parabólico trazado sobre la era nixoniana, la historia venezolana que contamos ahora es una sinécdoque de este periodo histórico en estado de demolición hegemonizado por EEUU.

Cuando hablamos de Venezuela en realidad referimos a ese todo y en consecuencia también a Argentina.

La parábola comienza con la crisis petrolera del 73 cuando las potencias petroleras se plantaron frente a occidente.

Ese año la OPEP, liderada por los países árabes impuso un embargo petrolero a Occidente por su apoyo a Israel en la guerra de Yom Kipur, cuadruplicando los precios del crudo. Fue un golpazo para EE. UU. que estaba asfixiado por la inflación. El fin del patrón oro (la dolarización) quedó al borde del colapso económico, el pacto de Ríad fue su tabla de salvación para EEUU y Europa y puerta de entrada de la Venezuela petrolera en el orden mundial. La crisis del 73 le envió "maná".

Promediando los 70 la "Venezuela Saudita" incuba la gallina de los huevos de oro, PDVSA. El aumento de precios multiplicó el presupuesto nacional por tres en un solo año.

Edificio de PDVSA

En 1976 el presidente Carlos Andrés Pérez dispuso una nacionalización negociada de esta industria. (En estos días Trump se quejó de que el estado Venezolano le robó a los norteamericanos sus propiedades como una de sus tantas coartadas para justificar su intervención en el país).

PDVSA nació imitando modelos organizacionales de las multinacionales. Se convirtió en el "brazo corporativo" del Estado venezolano, como lo es YPF, dentro del sistema del petrodólar nixoniano.

El país asumió su rol de principal proveedor de crudo pesado para las refinerías de la costa del Golfo en EEUU, consolidando una simbiosis regional, donde Caracas enviaba petróleo y Washington enviaba dólares que luego regresaban a EEUU a través de importaciones y ahorros en bancos neoyorquinos. (Un esquema que la Argentina conoció en el siglo XIX, cuando regía el patrón oro y se convirtió en el granero del mundo para beneficio de gran Bretaña y un grupo de familias de nuestro país)

Pero la economía y la política venezolana vivieron su punto de quiebre en 1989.

(ya que hicimos una analogía con la etapa fundacional del estado argentino, se podría decir que esta crisis venezolana es equivalente a la que estalló durante el roquísimo en 1890, con revolución del parque incluida, protagonizada por la UCR, en tiempos del liderazgo de Alem y los de boinas blancas eran de armas tomar)

Volviendo al asunto, a la opulencia inicial mal distribuida le sucedió el Caracazo (1989)

La crisis de deuda de los años 80, gatillada por la subida de tasas de la Reserva Federal (el "Volcker Shock"), golpeó en el mentón a Venezuela cuando los precios del crudo cayeron.

Se agotó el próspero modelo. El país rico se despertó sobreendeudado y con su industria petrolera estancada.

Cuando Pérez asume su segundo mandato se menemiza (para seguir mirando los paralelismos con Argentina y hacer una historia argenzuelizada).

lntentó aplicar el ajuste del FMI para salvar las finanzas, lo que provocó el estallido social conocido como El Caracazo. Su detonante fue el aumento del precio del transporte; pero fue más que eso. Fue la primera gran rebelión popular en Sudamérica contra el orden financiero que Nixon había diseñado y se impuso plan cóndor mediante en este continente.

De ese estallido social nace la legitimidad política del chavismo.

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Cómo nadie, Hugo Chávez entendió que el petróleo no era solo una mercancía, sino una herramienta de poder para reconfigurar las relaciones o bien, construir un mundo multipolar.

Su política consistió en usar la renta petrolera para financiar alianzas regionales (Petrocaribe) y, establecer vínculos con otras regiones desviando el flujo del crudo hacia China e India.

Al cambiar las leyes petroleras en 2007 para retomar el control mayoritario, Venezuela rompió el contrato implícito con las multinacionales de la era Nixon, lo que inició una larga batalla legal y diplomática con Washington.

Fallecido Chávez, Venezuela sufrió las condiciones que impuso el bloqueo y los vaivenes del precio de este comodities.

Hoy su territorio es campo de batalla y laboratorio de la transición entre el viejo orden nixoniano y el nuevo que se está prefigurando.

Al intentar salirse del circuito del dólar (usando criptomonedas como el Petro o negociando en yuanes), Venezuela recibió la respuesta más agresiva del sistema financiero liderado por EE. UU.

El intento de Venezuela por entrar formalmente a los BRICS significó el último paso para enterrar el modelo surgido en 1974.

Un intento de dejar de ser el "socio seguro" del hemisferio occidental, y convertirse en una pieza clave en el bloque que busca la desdolarización global. Pero quedó bloqueado por la impugnación de Brasil, luego de los dimes y diretes que produjeron las denuncias de fraude electoral.

En cierto sentido Venezuela vivió la era nixoniana de manera exhuberante, a la caribeña.

Jugó con sus reglas en los 70, enriqueciéndose tan vertiginosa como desigualadoramente, desde el punto de vista social, e intentó romper las reglas, patear el tablero en el Siglo XXI. En lo que tal vez se pueda pensar el primer intento de salida del esquema de subordinación a EEUU y retorno a las políticas del garrote en Sudamérica por parte de esta potencia.

 

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