Prensa y comunicación. De redes y comunicación popular
RED DE COMUNICADORES DEL MERCOSUR
Estamos viendo numerosas estrategias de prensa en el mundo de lo político partidario y de la gestión estatal -desde el campo nacional y popular- vía Instagram, Facebook, tik tok, whatsapp y demás redes de difusión. Pocas veces frente a un hecho, acto, recorrida o inauguración, se cuenta el día después, o el proceso que se vino construyendo.
Hablan -en esos productos informativos- las y los funcionarios o referentes políticos, muy poco el vecino, la vecina, el trabajador, la compañera del comedor comunitario, el o la representante del club, de la vecinal.
Por otra parte, nunca sabemos de evaluaciones sobre lo difundido, la sistematización de la práctica en comunicación, el ida y vuelta. Sólo imágenes o fotos de los hechos de ese día. Existen, únicamente, los Me gusta o los corazoncitos alentadores.
También diseñamos instancias de formación digital o “comunicación” en redes, es decir, en el territorio propiedad del enemigo; y no realizamos actividades para analizar nuestra relación con los sectores que decimos representar, nuestro propio desarrollo de trabajo y el impacto de nuestras prácticas. Con todos los atractivos y posibilidades que brinda la tecnología, se continúa reproduciendo el esquema de prensa, es decir el de difusión, y no el de comunicación.
Sin las voces que no quieren que se escuchen y sin las imágenes de lo cotidiano de las organizaciones en su lucha, las construcciones de abajo hacia arriba tienen techo, principio y final. Sería válido preguntarse entonces si los canales que utilizamos para comunicar cumplen ese objetivo. ¿El canal y la forma o los modos inciden en el modo de producir nuestro contenido? ¿Nos tomamos el tiempo para escuchar a quién intentamos llegar con ese contenido o solo reproducimos piezas de comunicación como si fueran productos enlatados? ¿Comunicamos o informamos?
La comunicación popular, articulada con la educación y la organización, sigue siendo el esquema de construcción de poder popular, y las redes, herramientas para potenciar y aumentar el alcance de las prácticas, la formación, los contenidos, la cultura en su más profunda dimensión. Trastocar estos roles nos ha alejado de las bases y nos remite al juego que nos plantea el sistema de dominación a nivel mundial.